У нас вы можете посмотреть бесплатно Mi esposo me llamó ‘inútil’ en nuestra gala empresarial — Mi venganza lo dejó sin nada или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
El murmullo de la gala empresarial llenaba el salón principal del Hotel Imperial, un edificio de cristal y mármol que se alzaba en el corazón de Ciudad del Sol, la metrópoli más vibrante de la región. Las luces de los candelabros titilaban como estrellas atrapadas, reflejándose en las copas de champán y los vestidos de alta costura que desfilaban por el lugar. Yo, Clara Benítez, llevaba un vestido azul profundo que abrazaba mi figura con elegancia, un diseño que mi esposo, Daniel Salazar, había insistido en que usara. “Este color te hace ver poderosa, Clara. Perfecta para esta noche”, me había dicho días atrás, con esa sonrisa suya que siempre parecía esconder algo. Pero esa noche no era sobre mí, o eso creí al principio. Era la celebración del ascenso de Daniel al consejo directivo de NovaCorp, la empresa tecnológica que habíamos construido juntos desde cero, hace dieciocho años. Entré al salón con la cabeza en alto, saludando con una sonrisa practicada a los socios, inversionistas y políticos que llenaban el lugar. El aire olía a perfume caro y a ambición. Como cofundadora de NovaCorp, mi presencia era esperada, aunque siempre en la sombra de Daniel, el “visionario” que todos aplaudían. Durante años, había revisado contratos hasta la madrugada, negociado con proveedores en tres idiomas y organizado cenas que sellaban acuerdos multimillonarios. Pero en las entrevistas y los titulares, siempre era Daniel Salazar, el genio detrás del éxito. Yo era, a lo sumo, “la esposa de apoyo”. Antes de continuar, escríbenos: ¿desde dónde nos lees? Si esta historia te ha tocado, te invitamos a suscribirte, ya que tenemos muchas historias diarias para ti. ¡Comparte tu opinión sobre esta escena inicial en los comentarios! Caminé entre la multitud, intercambiando saludos con rostros familiares. La senadora López me dio un abrazo efusivo, alabando el “éxito de Daniel”. “Tú debes estar tan orgullosa, Clara”, dijo, con un brillo en los ojos que no supe descifrar. Asentí, aunque algo en su tono me hizo fruncir el ceño. Seguí avanzando, buscando a Daniel entre los grupos de ejecutivos que reían y brindaban. Lo encontré cerca del escenario, rodeado de inversionistas extranjeros, su risa resonando como si fuera el dueño del mundo. Su cabello oscuro, ahora salpicado de canas, estaba perfectamente peinado, y su traje a medida lo hacía parecer invencible. Me acerqué, con la intención de unirme a su círculo, pero algo extraño pasó. Los hombres a su alrededor, todos trajeados y con copas en la mano, se cerraron en un muro invisible. Sus hombros se giraron ligeramente, bloqueándome. Daniel siguió hablando, gesticulando con entusiasmo sobre la expansión de NovaCorp a mercados asiáticos, sin siquiera notar mi presencia. “Daniel”, dije, tocando su brazo con suavidad. Él se volvió, y por una fracción de segundo, vi algo en sus ojos. No era amor ni orgullo, sino una chispa de molestia, tan rápida que casi la pasé por alto. Luego, su rostro se transformó en una sonrisa tensa, la que usaba con los periodistas insistentes. Inspirado por: They Called Me a ‘Useless Wife’—So I Canceled Everything & Took the Money. His Panic? Priceless.”