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Rodeada de montañas y regada por el río Miera, Liérganes es una pequeña localidad de la comarca de Trasmiera, en Cantabria. Está asentada a los pies de dos pequeñas elevaciones: Marimón y Cotillamón, conocidas popularmente como "Las Tetas de Liérganes" por su parecido antropomorfo. Su conjunto urbano, declarado de interés histórico-artístico nacional en 1978, forma parte de la Asociación de Pueblos Más Bonitos de España y concentra una valiosa arquitectura clasicista de los siglos XVII y XVIII, fruto del auge económico que la fábrica de artillería propició en ese período en la comarca. El Puente Mayor o Romano, lo construyó en 1606 un cantero lierganés, Bartolomé Hermosa, para unir Trasmiera con las Asturias de Santillana. En las inmediaciones hay un molino bien conservado, del año 1667, relacionado con la entrada del maíz en la región, convertido ahora en Centro de Interpretación del Hombre-Pez. Liérganes y su historia están ligados a la leyenda del Hombre-Pez, Francisco de la Vega, que nació en la localidad en 1660. «Verdad o leyenda», la «mayor hazaña» del hombre-pez, según la placa colocada junto a su estatua cerca del Puente Mayor, «es haber traspasado los siglos en la memoria de los hombres». Cuentan que en la víspera del día de San Juan del año 1674 fue a nadar con unos amigos al Miera. Desnudo, entró en el agua y se alejó nadando río abajo, hasta perderse de vista. Al ser un excelente nadador, sus amigos no temieron por él hasta horas después, que lo dieron por muerto. Cinco años después, un extraño ser acuático con apariencia humana fue atrapado por las redes de unos pescadores en la bahía de Cádiz. Joven corpulento, de tez pálida y cabello rojizo; tenía una cinta de escamas desde la garganta hasta el estómago, otra que le cubría el espinazo y unas uñas gastadas corroídas por el salitre. Al cabo de unos días pronunció una palabra: «Liérganes». El hombre pez fue trasladado con su familia, con la que vivió abstraído cerca de diez años, y después desapareció definitivamente sin volver a saber de él. Pasear por Liérganes es sumergirse en un extraordinario casco urbano, fruto de heredades traspasadas de una generación a otra, de casonas, casucas y palacios; admirando la Cantabria rural. La atmósfera que nos rodea es de tranquilidad y sosiego, haciéndonos retroceder en el tiempo con sus casas montañesas, edificios barrocos y neoclásicos, y sus palacios indianos. La Casa de los Cañones del s. XVIII tiene fachada de almohadillado alrededor de la notable puerta principal, balcón y escudo de Armas de Cantolla-Miera. En la época de Carlos V, con su armada invencible, se fabricaron más de dos mil cañones. Los primeros altos hornos de España fueron los de “Lierganes”. La Casa Rañada y Portilla destaca por el precioso balcón de madera adornado con plantas y flores. La Casona El Arral, edificio catalogado como singular, está dedicado a la hostelería y pertenece al Club de Calidad "Cantabria Infinita". Cuenta con muebles tradicionales y pequeños detalles que enmarcan el carácter de las casas montañesas, además de grandes ventanas y un pabellón sobre el río Miera dónde pasar las tardes. La Casa Setién, de 1.565, es una de las más antiguas de Liérganes con su ventana plateresca y el escudo de armas de Setién. La cornisa está decorada con gárgolas zoomorfas y humanas. El Palacio de la Rañada, del siglo XVIII, tiene estructura palatina, con capilla y patio, al que se accede por una magnifica portalada coronada con escudo de armas. La Torre de Cacho o Giraldilla es un edificio siglo XIX de estilo andaluz, levantado por Manuel Cacho para impedir ser visto por los vecinos. Dedicado ahora a la hostelería, su peculiar diseño, se ha hecho un referente. Además de mostrar lo mejor de la arquitectura civil montañesa, exhibe algunos rasgos gastronómicos, como los “sacristanes”, los “corazones”, y los chocolates con churros, además de los sobaos y las quesadas. También unas albóndigas de 'El Picos', o las tardes en la 'Giraldilla'. Liérganes es un pueblo de leyenda, arquitectura y naturaleza, con aire medieval y casonas montañesas.