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Letanías de la Humildad. El Cardenal Merry del Val, secretario de Estado del Papa San Pío X, rezaba todos los días está letanía después de la Santa Misa. ¡Oh Jesús! manso y humilde de corazón, óyeme. Del deseo de ser estimado, líbrame Jesús Del deseo de ser amado, líbrame Jesús Del deseo de ser ensalzado, líbrame Jesús Del deseo de ser respetado, líbrame Jesús Del deseo de ser alabado, líbrame Jesús Del deseo de ser preferido a otros, líbrame Jesús Del deseo de ser consultado, líbrame Jesús Del deseo de ser aprobado, líbrame Jesús Del temor de ser humillado, líbrame Jesús Del temor de ser despreciado, líbrame Jesús Del temor de ser repulsado, líbrame Jesús Del temor de ser calumniado, líbrame Jesús Del temor de ser olvidado, líbrame Jesús Del temor de caer en el ridículo, líbrame Jesús Del temor de ser injuriado, líbrame Jesús Del temor de ser juzgado con malicia, líbrame Jesús Que otros sean más amados que yo. Jesús concédeme la gracia de desearlo Que otros sean más estimados que yo. Jesús concédeme la gracia de desearlo Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse. Jesús concédeme la gracia de desearlo Que otros sean alabados y de mí no se haga caso. Jesús concédeme la gracia de desearlo Que otros sean ensalzados y yo desdeñado. Jesús concédeme la gracia de desearlo Que otros sean preferidos a mí en todo. Jesús concédeme la gracia de desearlo Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda. Jesús concédeme la gracia de desearlo Oración: Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén. Cardenal Merry del Val