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“Mi madre rezó por mí toda la vida… yo no recé ni una vez… pero aprendí a mentirle bonito.” “Mi Madre Rezó, Yo No” es una balada dark country en español íntima y desgarradora sobre la fe que se quiebra en silencio, y el amor de una madre que sigue creyendo aunque el mundo se caiga. Ella encendía velas cuando faltaba el dinero y repetía “Dios provee” sin temblar. Él, en cambio, miraba al suelo, tragándose el orgullo, escondiendo sus pecados detrás de una sonrisa para que ella no lo viera caer. La canción retrata esa mentira piadosa que muchos cargan: decir “sí, mamá… yo también le hablo al cielo” cuando por dentro ya no queda fe, solo culpa. En el coro, la confesión se vuelve cuchillo: ella hablaba con Dios en la cocina y yo con mi culpa en el rincón. Ella rezó… él no. Y aun así, ella lo amó. Pero el que terminó roto fue él. En el puente, llega el golpe final: cuando ella se fue, se acabó el teatro. Y en el silencio entendió que no perdió a Dios… perdió la voz de su madre dentro de él. Ahora no sabe rezar, pero lo intenta, con vergüenza en la voz, pidiendo que si Dios escucha… sea por ella, no por él. Suscríbete a Almas Perdidas Country para descubrir más canciones de dark country en español, country oscuro y western gótico, y forma parte de esta leyenda de almas marcadas por la sangre, la fe y la venganza rota. #darkcountry #darkcountryenespañol #countryoscuro #outlawcountry #AlmasPerdidasCountry Lírica: Mi Madre Rezó, Yo No Mi madre rezó por mí toda la vida… yo no recé ni una vez… pero aprendí a mentirle bonito. Ella ponía velas cuando faltaba el dinero, decía “Dios provee” con la voz sin temblar. Yo miraba al suelo, tragándome el orgullo, porque por dentro ya no podía creer igual. Le decía “sí, mamá… yo también le hablo al cielo”, mientras el pecho se me volvía sal. Me guardé mis pecados detrás de una sonrisa, pa’ que no la viera caer. Mi madre rezó… yo no, mi madre rezó… yo no. Ella hablaba con Dios en la cocina, y yo con mi culpa en el rincón. Mi madre rezó… yo no, y aun así me dio su amor. Yo fingí fe para no romperla… pero el que se rompió fui yo. Cuando se fue… me quedé sin teatro. Y en el silencio entendí: no perdí a Dios… perdí la voz de mi madre dentro de mí. Mi madre rezó… yo no, mi madre rezó… yo no. Ella hablaba con Dios en la cocina, y yo con mi culpa en el rincón. Mi madre rezó… yo no, y aun así me dio su amor. Hoy no sé rezar… pero lo intento, con la vergüenza en la voz. Si Dios me escucha, que sea por ella… no por mí, Señor.