У нас вы можете посмотреть бесплатно La leyenda de el charro negro или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
estaes la leyenda de el primer charro negro un hombre condenado por la avaricia de alguna manera el charro negro es una maldicion que pasa de mano a mano por los codiciosos esta es la leyenda LA LEYENDA DE EL CHARRO NEGRO En un rincón lejano de Jalisco, entre montañas cubiertas de neblina y caminos de tierra, se alza la historia de El Charro Negro. Noche de Día de Todos los Santos. La luna llena ilumina un caserío colonial, faroles de fuego temblando en la brisa. En una hacienda adornada con terciopelos y oro, Don Juan Pedro Alvarado de la Cruz, un hombre adinerado y arrogante, celebra una fiesta desbordante de música, risas y vino. Las mesas rebosan de manjares, las copas tintinean… pero en el aire se siente un presagio oscuro. Entre los invitados aparece un anciano mendigo, cubierto por un manto raído. Sus pasos lentos interrumpen la música. Algunos le dan pan o monedas, pero cuando llega ante Juan Pedro, el joven ricachón lo desprecia y lo golpea, gritando: “Tus manos sucias jamás tocarán este traje de charro.” El silencio cae sobre la fiesta. El anciano camina hacia los establos, libera un caballo negro de ojos brillantes y lo entrega a Juan. Con voz profunda y temblorosa, lanza la maldición: “Por tu avaricia y codicia, vagarás. Ni Dios ni el Diablo te salvarán.” De inmediato, un viento helado recorre la hacienda. Las velas se apagan. El fuego del infierno envuelve al hombre. Su piel arde, su rostro se distorsiona, y el caballo relincha envuelto en sombras. Don Juan Pedro se convierte en El Charro Negro, condenado a cabalgar eternamente entre los vivos y los muertos. Desde entonces, cada Día de Muertos, su silueta se ve en los caminos desiertos, montado en su corcel oscuro, cobrando las almas de los codiciosos. Su galope resuena en la distancia mientras las campanas tocan a media noche.