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🔥 “Una película repetida”: los bosteros explotaron en TV, liquidaron a Boca y terminaron rindiéndose ante River Boca perdió otra vez. Y esta vez, el golpe no vino solo desde la cancha. Vino desde la televisión. En TyC Sports y ESPN, los propios periodistas identificados con Boca hicieron lo impensado: destrozaron al Xeneize en vivo y dejaron a River como el ejemplo a seguir. “Vi una película repetida”. La frase cayó como una bomba y resumió todo. Boca ya no sorprende. Repite errores, repite desorden, repite frustración. Y lo más grave: nadie sabe a qué juega. Boca: sin idea, sin carácter y con las figuras consumidas El análisis fue brutal. No hubo excusas ni maquillaje. Boca no perdió solo con Estudiantes: perdió la cabeza. Tras el gol rival, el equipo se desordenó, se partió y quedó expuesto. Para los panelistas, el problema ya no es táctico: es mental. Leandro Paredes fue el símbolo de la crisis. Llegó como jerarquía internacional y hoy juega solo. Toca, intenta, ordena, pero no tiene socios. La sentencia fue demoledora: Boca no potencia a sus figuras, las desgasta. Y si eso pasa con Paredes, el proyecto está roto. Los juveniles empujan, corren y meten, pero ni siquiera eso alcanza. En la mesa lo dijeron sin vueltas: los pibes no te van a salvar de un equipo sin conducción. Y ahí apareció el nombre que incomoda: Úbeda. Descripto como un ayudante de campo al que le toca ser técnico, sostenido más por confianza dirigencial que por convicción futbolística. River: orden, idea y un 5 que cambia todo Mientras Boca se hunde en la confusión, River empieza a mostrar claridad. Le ganó a Gimnasia y, más allá de la expulsión, mostró identidad. La diferencia tuvo nombre y apellido: Aníbal Moreno. Para los analistas, el volante es la pieza que River necesitaba para acomodar todo. Da equilibrio, conecta líneas y hace jugar a los que saben. A partir de él, River fluye. Juanfer tiene con quién asociarse, los laterales pasan, los delanteros reciben mejor. Siempre hay opciones. Siempre hay pase. “Eso es lo que hacen los buenos equipos”, remarcaron. Y la comparación fue inevitable: River sabe lo que quiere, Boca no. Gallardo, sin vender humo, habló de proceso y diagnóstico. Pero en la televisión el mensaje fue más claro: River vuelve a creer porque tiene con qué. Boca, en cambio, vive en una construcción corta, frágil, que se derrumba ante el primer golpe. El dato que duele: cuando los bosteros ya no pueden defender a Boca Lo más fuerte no fue la derrota. Fue el relato. Cuando los propios periodistas bosteros ya no encuentran argumentos para justificar a Boca y terminan elogiando a River, la crisis queda expuesta. No es una cargada. No es exageración. Es el reflejo de dos caminos opuestos. Uno ordena, construye y encuentra respuestas. El otro duda, se desarma y se consume. Boca perdió otra vez. River ganó otra vez. Y en la televisión se dijo lo que muchos no quieren escuchar. No fue una casualidad. Fue, una vez más, una película repetida.