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El Hijo del hombre y el primado a Simón Pedro - Capítulo 343 de Maria Valtorta Audiolibro 4 del "Evangelio como me ha sido Revelado" de María Valtorta: Tercer año de la vida pública de Jesús Capítulo 343. La levadura de los fariseos. El Hijo del hombre. El primado a Simón Pedro.. Para más información sobre María Valtorta visite: https://gaudiobooks.com/catolicos/mar... Si desea escuchar el capítulo 344 de El Evangelio como me ha sido revelado de María Valtorta, clique: • Explicación de la señal de Jonás - Capítul... Si desea escuchar más visiones de María Valtorta, adquiera el Audiolibro "El Evangelio como me ha sido revelado" en: https://audiolibreria.gaudiobooks.com... 343. La levadura de los fariseos. El Hijo del hombre. El primado a Simón Pedro. 27 de noviembre de 1945 El capítulo narra uno de los momentos eclesiológicos más trascendentales de la obra: la confesión de fe de Pedro y su investidura como cabeza de la Iglesia. El escenario es el camino hacia Cesarea de Filipo, una región rocosa y agreste. Jesús camina con sus apóstoles y, en un momento de descanso bajo la sombra de unos árboles, inicia un interrogatorio que cambiará la historia del grupo. Jesús comienza preguntando qué opinión tienen las multitudes sobre Él: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?». Los apóstoles, con cierta timidez y sencillez, relatan los rumores que circulan por Israel. Algunos creen que es Juan el Bautista resucitado; otros, impresionados por sus milagros, piensan en Elías; otros mencionan a Jeremías o a alguno de los antiguos profetas que ha vuelto a la vida. Estas respuestas demuestran que, aunque el pueblo admira a Jesús, todavía no ha captado la plenitud de su naturaleza divina ni su misión mesiánica; lo ven solo como un gran hombre de Dios. Tras escuchar estas opiniones humanas, Jesús lanza la pregunta decisiva, dirigida al corazón de sus elegidos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy Yo?». Se produce un breve instante de silencio, una pausa cargada de responsabilidad. Es entonces cuando Simón Pedro, con su característico ímpetu pero iluminado por una luz sobrenatural, rompe el silencio y proclama con firmeza: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». La reacción de Jesús es solemne. Llama a Pedro «bienaventurado» y aclara que esa verdad no ha brotado de su carne ni de su sangre —es decir, no es fruto del razonamiento humano ni de la inteligencia—, sino que le ha sido revelada directamente por el Padre que está en los Cielos. A continuación, Jesús instituye el primado. Declara el cambio de nombre y de función ontológica del pescador: «Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia». Jesús utiliza la metáfora de la construcción para explicar que, aunque Él es la piedra angular invisible, Pedro será el fundamento visible y terrenal. Promete que las puertas del infierno —las fuerzas del mal y la muerte— no prevalecerán contra ella. El acto culmina con la entrega simbólica de la autoridad suprema: «A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos». Jesús le otorga el poder de "atar y desatar", confirmando que las decisiones doctrinales y disciplinares que Pedro tome en la tierra serán ratificadas en el Cielo. En el texto de Valtorta, este pasaje incluye matices profundos sobre la elección de Pedro. Se deja entrever que Jesús no escoge a Juan (quien humanamente podría parecer más puro y espiritual) para esta tarea de gobierno, sino a Pedro, precisamente por su naturaleza impetuosa y viril. Pedro, que conoce la lucha contra sus propios defectos, será capaz de comprender y sostener a los hermanos débiles, actuando como un padre firme pero misericordioso. El capítulo cierra con la orden estricta de Jesús de no divulgar todavía que Él es el Cristo, imponiendo el llamado "secreto mesiánico" hasta que llegue el tiempo de la Glorificación. Detalles de Contacto: Gaudio Books Panamá +507 209-8272 https://gaudiobooks.com