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Otra vez. Sí, otra vez. Tchouaméni fue el MVP de la vuelta, como ya lo había sido en la ida. A ese nivel está. En el calentamiento ya se le veía enchufado, marcando goles. “Hoy es mi día”, debió pensar. Y así fue. “Muy contento por ayudar al equipo”. Pero no fue solo por su gol, ni por sus siete recuperaciones, ni por sus cinco duelos ganados. Fue la sensación constante de que estaba siempre en el lugar adecuado, eligiendo la mejor opción para beneficiar al juego colectivo. Una tarea compleja que exige concentración máxima, como la que mostró desde el momento en que pisó el césped del Bernabéu. Su posición en el centro del campo es clave: comunicación constante, entrega, visión, calidad y, sobre todo, saber cuándo y dónde aparecer. Saber llegar en el momento exacto. Y llegó. Un gol que recordó a cierta leyenda alemana del Real Madrid. Sí, sí… Toni Kroos. Ese tipo de llegada desde segunda línea. La jugada nace con Tchouaméni recuperando en el centro del campo, forzando el error en la salida del Benfica. Continúa la acción, pisa área y marca el gol número 400 del Real Madrid en el Bernabéu en la Champions. Empujando arriba, como le pide el míster. “El míster me pide que empuje un poco más, que llegue a la frontal. Eso me puede ayudar a marcar goles y tengo que seguir así”. Arbeloa también lo destacó: “Importantísimo el gol de Aurélien. No hemos hablado mucho de él estos días, pero está a un nivel espectacular. Si es capaz de acompañar y llegar a la frontal, va a hacer goles. Este es el primero, espero, de muchos”. Y no es solo el gol. Son los números y, sobre todo, las sensaciones. Ante el Benfica alcanzó un 94% de acierto en el pase. Los rivales solo encontraban una manera de frenarlo: a base de faltas. Y ni así. Protegiendo el balón, iniciando desde atrás, combinando en corto y cambiando la orientación cuando hacía falta. Fiabilidad y criterio. Presionando arriba para forzar errores y generar ocasiones claras. Su incidencia en el juego fue decisiva para sellar la clasificación a octavos, volver a ganar al Benfica y confirmar que, sumando los dos partidos, Tchouaméni ha sido el mejor futbolista de la eliminatoria. Otra vez. Y cada vez más protagonista.