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📺 Cuarto Milenio presenta… “La Matanza de Majdanek” Imagina, si quieren, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido. Un espacio inmenso, silencioso… y sin embargo cargado con un peso que casi se puede palpar en el aire. Estamos en Majdanek, a las afueras de Lublin, en Polonia. Un lugar que, aunque muchos desconocen, fue escenario de uno de los capítulos más oscuros—y menos contados—de la Segunda Guerra Mundial. Majdanek no es como otros campos. No está escondido en lo profundo de un bosque ni oculto tras kilómetros de distancia. No. Majdanek se alza prácticamente a la vista de la ciudad. Las chimeneas, las alambradas, las barracas… visibles para cualquiera que pasara cerca. Y, sin embargo, durante años, el horror se desarrolló allí dentro como si el mundo hubiese decidido mirar hacia otro lado. Es aquí donde ocurrió lo que algunos historiadores llaman “La Matanza de Majdanek”, una operación que, según ciertos documentos, se ejecutó con una frialdad difícil de comprender. El 3 de noviembre de 1943, el día que algunos supervivientes recordarían como el más largo de sus vidas, miles de prisioneros —judíos en su mayoría— fueron conducidos hacia zanjas ya preparadas. Aquel día, en cuestión de horas, más de 17.000 personas fueron asesinadas en una operación escalofriantemente planificada, conocida como Erntefest… la “Fiesta de la Cosecha”. Hoy, quienes visitan Majdanek cuentan que allí el silencio es distinto… que pesa. Hay zonas donde uno siente que el aire es más denso, como si cada centímetro del terreno conservara la memoria de lo ocurrido. Hay testimonios que hablan de pasos, de susurros, de sensaciones extrañas en los barracones vacíos. ¿Es sugestión? ¿Memoria del lugar? ¿O algo más? Como suele decirse en este programa… ustedes deciden. Lo cierto es que Majdanek sigue ahí. Sus montículos de cenizas humanas permanecen como un testimonio mudo. Una advertencia. Un recordatorio incómodo de algo que ocurrió de verdad… algo que la humanidad jamás debería permitir que se repita.