У нас вы можете посмотреть бесплатно Gelem Gelem | Himno Internacional Gitano или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Gelem, gelem (en romaní ‘Anduve, anduve ’) es el nombre que recibe frecuentemente el himno internacional gitano, cuya versión final es atribuida al compositor serbioromaní Žarko Jovanović. Fue cantado formalmente por primera vez durante el Primer Congreso Internacional Gitano celebrado en Londres en 1971, en el cual se percibió la necesidad de establecer un himno y una bandera común que unificara a las comunidades gitanas dispersas en todo el planeta. La letra hace referencia a la condición itinerante del pueblo gitano. También se menciona a la Legión Negra (Kali Lègia), en alusión al color de los uniformes de las SS alemanas que participaron en el genocidio del pueblo gitano durante la Segunda Guerra Mundial, y que puede ser entendido de manera simbólica como un recordatorio de persecución del pueblo romaní. Voz: Antonio Campos Piano: Pablo Suárez Nos condenasteis a ser felices por pragmáticas, despojándonos de todo lo que traíamos y llevábamos. Obligándonos a ver las estrellas al dormir arrancándonos vanos techos que condenan sin gemir. De tanto deambular olvidamos mandatarios, y solo nos quedó el amarnos los unos a los otros a nosotros mismos y a los nuestros. Solo encontramos la felicidad en la sonrisa de los chavorrillos. Consuelo en las sabias palabras de nuestros mayores, y la alegría en un corro bien sea, para jalar, cantar o llorar. Nos despojasteis de brújulas a las que seguir, y solo nos quedo el horizonte al cual seguimos sin rechistar a donde nos quiera llevar. Nos hicisteis libres de corazón o esclavos de la nada, porque quien no tiene tierra ni palo al que rezar no tiene forma de embridarlo ni hacerlo suspirar al compás de tu rezo. Nos abandonasteis a merced de la tierra y ella nos amamantó, y nos enseñó a ser bandoleros de chori y manta de blañares e hinojo, de memoria viva que no olvida, y de corazones que siempre se reinventan para perdonar. Antonio Campos Muñoz