У нас вы можете посмотреть бесплатно A los 88 años, Jorge Rivero nombró los 6 famosos que mas odia или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
A los 88 años, Jorge Rivero nombró los 6 famosos que mas odia “Prepárense… porque lo que van a escuchar hoy no lo ha dicho jamás.” Jorge Rivero, el galán que marcó generaciones, rompe el silencio y habla sin filtros. En esta entrevista exclusiva, confiesa los nombres de los seis famosos que más odia, revelando traiciones, envidias y rivalidades que Hollywood mexicano intentó enterrar. Pero eso no es todo... también hablará de la traición que vivió en su propia familia, de la actriz con la que jura que nunca volvería a trabajar, y de la polémica relación que lo persigue hasta hoy, esa que muchos aseguran destruyó su carrera y su matrimonio. ¿Fue víctima o villano? ¿Qué hay detrás del ídolo que todos admiraban y del hombre que pocos conocían? Quédate hasta el final, porque Jorge no solo dirá nombres… dirá verdades que podrían cambiar la historia del cine mexicano. “Me cansé de que otros contaran mi historia. Me cansé de las mentiras, de los halagos falsos, y de ver a los mismos hipócritas brindando por mí en público, mientras me clavaban el cuchillo por la espalda.” Con una calma que corta el aire, Rivero confiesa los nombres de los seis famosos que más odia. “Algunos fueron mis amigos, otros mis rivales. Pero todos, en algún momento, me traicionaron.” Por primera vez, habla también de la actriz con la que juró nunca volver a compartir un set, del director que lo humilló frente a todo el equipo, y de la mujer que lo marcó para siempre, la que —según él— “fingió amor, pero solo buscaba fama”. Su mirada se endurece mientras recuerda los años dorados: los contratos rotos, las peleas en camerinos, los amores clandestinos y los rumores que lo persiguieron incluso cuando ya no quería ser parte del espectáculo. “Nunca busqué ser un santo. Pero tampoco fui el demonio que pintaron. Hoy, a mi edad, puedo decirlo sin miedo: sí, hubo seis personas que me hicieron pedazos… y ninguna se atrevió a mirarme a los ojos después.” “Nací un 15 de junio de 1938, en Guadalajara, Jalisco. Mi nombre real… Jorge Pou Rosas. Muchos no lo saben. En mi casa jamás se habló de cine, ni de fama. Yo iba a ser ingeniero químico, y lo fui. Me gradué con honores, con bata blanca y sueños normales. Pero la vida tenía otros planes para mí.” Se detiene un momento, sonríe. “Un día, mientras entrenaba en el gimnasio, un productor se me acercó. Me dijo que tenía ‘una cara de cine’. Yo pensé que se burlaba. No tenía idea de lo que estaba por venir.” Con voz firme, Rivero recuerda los primeros años: “Entré al cine casi por accidente, pero una vez dentro, supe que no iba a pasar desapercibido. Mi físico… mi forma de mirar… mi carácter. Era distinto. No buscaba ser un galán. Simplemente era yo. Crudo, directo, sin adornos.” “La película que cambió todo fue El pecado de Adán y Eva, en el 69. Me dijeron que tenía que aparecer desnudo. Imagínate, México en esos años… el escándalo fue brutal. Me criticaron, me alabaron, me odiaron y me desearon al mismo tiempo. Pero marqué un antes y un después. No solo rompí con la censura: rompí con la idea de lo que debía ser un hombre en la pantalla.” Hace una pausa, levanta la mirada. “Después llegaron los 70… y con ellos, el delirio. Las salas se llenaban solo con mi nombre en los carteles. Las mujeres gritaban, los hombres querían ser yo. Bellas de Noche, Las Ficheras, Los golpes y los besos, todo ese cine me convirtió en un símbolo… aunque pocos entendían el precio que se pagaba por eso.” Suspira, y la nostalgia se mezcla con ironía. “Hollywood me tocó la puerta también. Compartí escena con John Wayne, con Charlton Heston… imagínate, un mexicano en su terreno. Pero en esa industria, no basta con talento. A veces lo que te abre una puerta, es justo lo que después te la cierra.” “Yo no era dócil, nunca lo fui. Y en un mundo donde todos se vendían por un contrato, yo elegí seguir siendo Jorge Rivero… aunque eso me costara quedarme solo.” “Muchos creen que en Hollywood uno llega, sonríe y las puertas se abren… pero no. Las películas que hice allá eran de bajo presupuesto, los papeles siempre los mismos, y el acento… ese acento que tanto nos pesa a los latinos, fue una barrera más grande de lo que la gente imagina.” Suspira, y su mirada se endurece. “Mientras tanto, en México me seguían viendo como el galán eterno. El hombre fuerte, el de la camisa abierta y la mirada firme. Pero nadie veía el precio. Nadie entendía lo que era cargar con esa imagen cuando el alma ya pedía evolucionar.”