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Soñé que mi esposo me estaba maltratando mientras dormíamos. Así que lo denuncié. Él dice que el no hizo nada, y es cierto. Pero mi sueño se sintió tan real, que necesito una indemnización. La patrulla estaba afuera de mi casa con las luces encendidas y yo todavía temblaba como si me hubieran arrancado algo del pecho. Ricardo, mi esposo, tenía esa cara de víctima ensayada, la misma que usan los hombres cuando los descubren y fingen sorpresa. Los vecinos se asomaban por las cortinas como si mi dolor fuera un show, y yo solo pensaba que nadie entiende lo que se siente cuando te traicionan desde adentro. Ricardo y yo llevábamos cuatro años juntos y, si lo digo en voz alta, suena como un logro, porque la gente de hoy no aguanta ni un invierno sin huir. Nos conocimos cuando yo todavía estaba en esa etapa donde crees que el amor se construye con detalles, y él sabía venderse con una calma que parecía estabilidad. Me decía que yo era intensa pero en el sentido bonito, como si mi sensibilidad fuera una joya que él cuidaba. Yo le creí, obviamente, porque cuando una mujer se esfuerza por crear un hogar, no lo hace para que le salgan con tecnicismos emocionales. La casa donde vivíamos no era solo una casa, era mi proyecto, mi identidad, mi prueba de que yo podía tener algo bonito sin depender de nadie. Yo decoré todo con una lógica que la gente subestima, porque creen que poner cojines es superficial y no entienden que es energía y orden mental. Cada esquina tenía una intención, cada cuadro estaba puesto para equilibrar, y a Ricardo le gustaba presumirlo como si él hubiera elegido los colores. Él se paseaba por el living diciendo que éramos una pareja sólida, que teníamos rutinas de adultos, que ya habíamos dejado atrás el drama. Pero yo nunca fui ingenua del todo, porque la estabilidad masculina a veces es solo una pausa antes de algo peor. Había pequeñas cosas que me hacían ruido, comentarios sueltos, silencios que se quedaban colgados, miradas raras cuando yo mencionaba límites. No era que yo fuera desconfiada por deporte, era que mi intuición siempre ha sido más rápida que las explicaciones. Él era de esos que creen que hablar bajito les da autoridad, que si él no levanta la voz entonces automáticamente tiene razón. 0:00 Historia principal 10:05 Comentarios de la historia principal 11:11 Actualización 1 19:31 Comentarios de la actualización 1 20:39 Actualización 2 30:05 Comentarios de la actualización 2 31:12 Actualización 3 38:42 Comentarios de la actualización 3