У нас вы можете посмотреть бесплатно La prueba no es el final cuando Dios está en la historia | DANIEL HABIF или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
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La vida nos presenta pruebas que parecen demasiado grandes, desafíos que nos hacen cuestionar todo: nuestra fuerza, nuestra fe, incluso nuestro propósito. A veces sentimos que estamos atrapados en un túnel oscuro, sin salida, sin esperanza, y creemos que el final ha llegado. Pero déjame decirte algo con claridad absoluta: la prueba no es el final cuando Dios está en la historia. Hay algo que pocos comprenden: las pruebas no aparecen para destruirnos, aparecen para revelarnos. No son el cierre de un capítulo, sino la preparación para lo extraordinario que está por venir. Mientras tú ves dificultad, Dios ve enseñanza. Mientras tú ves dolor, Él ve preparación. Mientras tú crees que todo está perdido, Él ya está escribiendo la próxima victoria. El mundo premia el éxito inmediato y castiga la falla, pero Dios no mide tus días por resultados visibles; Él mide tu vida por la fidelidad que mantienes cuando todo parece caído. Las pruebas no son señales de abandono, son señales de que Dios está escribiendo algo más grande de lo que tus ojos pueden percibir. Déjame contarte una historia corta: Había un joven que soñaba con ser músico profesional. Durante años practicó, ensayó, se presentó en lugares pequeños y fue rechazado en muchas audiciones. Cada “no” era un golpe al corazón, y llegó un punto en que creyó que su sueño había terminado. Una noche, exhausto y a punto de rendirse, decidió tocar en un pequeño café sin esperar nada. Allí, alguien escuchó su música, lo invitó a participar en un proyecto internacional, y en pocos meses su carrera despegó de manera inesperada. Lo que parecía un final fue, en realidad, el inicio de la intervención de Dios. Si alguna vez sentiste que la prueba era demasiado, escriba en los comentarios: “Dios está escribiendo mi historia”. Reconocer que Él actúa aunque no veas el final es el primer paso para experimentar la victoria que ya está planificada. Cuando estamos en medio de la prueba, es fácil perder perspectiva. La mente humana se enfoca en lo negativo, en lo que duele, en lo que falta. Pero Dios opera desde una perspectiva que nunca podemos alcanzar: Él ve el inicio, el proceso y la culminación simultáneamente. Mientras tú solo ves un obstáculo, Él ve un puente. Mientras tú solo sientes presión, Él ve la preparación. Mientras tú ves un desierto, Él ve un jardín que está germinando. El cansancio, la frustración y la incertidumbre no son el final; son la plataforma perfecta para que Dios demuestre Su fidelidad. Cada prueba es una oportunidad para que tu fe se fortalezca, para que tu resiliencia se manifieste, y para que tu testimonio sea más potente. No olvides suscribirte al canal porque seguiré mostrándote cómo la prueba no es el final cuando Dios está en la historia, y cómo cada obstáculo puede convertirse en una oportunidad para crecer, brillar y avanzar hacia lo que Él ya tiene preparado para ti. Cuando la vida te ponga a prueba, recuerda: lo que parece el final, es solo un capítulo preparatorio. Mientras más difícil parezca la prueba, más grande será la manifestación de Su fidelidad. Respira, confía y permite que Él transforme tu desafío en victoria. Hay algo que pocos comprenden: las pruebas no aparecen para destruirnos, aparecen para transformarnos. Mientras tú sientes que todo colapsa, Dios está moviendo las piezas de manera estratégica. Mientras tu mente ve derrota, Él ve enseñanza. Mientras tu corazón siente dolor, Él ve preparación para un momento que tú aún no alcanzas a imaginar. Lo que para ti parece un cierre definitivo, para Dios es solo el prólogo de algo mucho más grande. El mundo nos enseña a temer a las dificultades, a huir del fracaso, a evitar lo que duele. Dios nos enseña a mirar cada prueba como un terreno fértil: cada lágrima, cada caída, cada noche oscura es la preparación para tu momento de gloria. La diferencia entre quienes se rinden y quienes triunfan está en cómo reaccionan ante la prueba. Mientras unos se enfocan en lo que pierden, otros aprenden a confiar en lo que Dios ya ha preparado. Déjame contarte una historia corta: Había una mujer que soñaba con abrir su propio negocio. Cada intento fallido la llenaba de frustración; cada puerta cerrada le parecía una confirmación de que no había salida. Llegó un punto donde pensó en rendirse y dejar todo atrás. Una tarde, mientras lloraba y reflexionaba, recibió un mensaje inesperado de un mentor que le ofrecía apoyo, capacitación y contactos clave. Lo que parecía un fracaso absoluto se transformó en el inicio de un camino que jamás habría imaginado. La prueba no había sido el final; era la preparación para la intervención de Dios. Si alguna vez sentiste que tu prueba era demasiado, escriba en los comentarios: “Dios prepara mi victoria”. Reconocer que Él está trabajando aunque no lo veas es un acto de fe que transforma la dificultad en oportunidad. La prueba revela lo que llevas dentro: tu resiliencia, tu fe, tu capacidad de confiar. Cada desafío es un espejo que refleja tu po