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“Dejé el whisky… para no perder mi alma” es una canción cruda sobre salir del alcohol, cortar la noche y elegir una paz que no falla. Habla de neones, risas falsas y ese “estoy bien” dicho con la lengua partida, mientras por dentro la vida se apagaba. La botella parecía abrazo, pero después cobraba caro, hasta que llegó el golpe en el alma y nació una oración sincera: “Dios, si me amas… enséñame a salir.” Con esencia Outlaw Country, esta historia no vende milagros rápidos: habla de rutina, guerra interna y un día a la vez. Amigos de barra que eran sombras, mañanas perdidas, vergüenza y el momento de pararse frente a Dios. Esta Outlaw Country muestra que la libertad no grita: es silencio, es dormir sin huir de tu propia mente, es decir “no” cuando la tentación muerde. Si estás luchando con la sed, este Outlaw Country te recuerda que puedes seguir derecho con Dios en el pecho. Quédate hasta el Puente (oración íntima): “si hoy solo puedo con hoy, entonces hoy es mi misión”. En el Coro Final, el pasado grita pero ya no manda. Si esta Outlaw Country te tocó, compártela con alguien que esté buscando salir. Dale play y deja que esta Outlaw Country te acompañe en el camino, paso a paso, con luz y fuerza. -- Dale like, comenta qué verso te pegó más y suscríbete para más Outlaw Country con mensaje y verdad. #músicacountry #outlawcountry #countrygospel #countryhits #countryforajido #newmusic #countryforajidomúsica #countryrock #músicafolklórica #outlawcountry Lírica: Conocí demasiadas noches con luz de neón, la risa falsa, el vaso frío, la misma canción. Yo decía “estoy bien” con la lengua partida, y por dentro me estaba quedando sin vida. La botella era abrazo cuando nadie se quedaba, era un “no pienses” rápido… y después me cobraba. Me miré en el espejo, no me reconocí, y por primera vez tuve miedo de mí. No fue un golpe en la calle, fue un golpe en el alma: “Si sigues así… te apagas.” Y con las manos temblando, sin fuerzas pa’ fingir, le dije a Dios: “Si me amas… enséñame a salir.” Dejé el whisky… para no perder mi alma, dejé la noche… por una paz que no falla. Un día a la vez, con Dios en el pecho, si la sed me llama… yo sigo derecho. No cambio paz por botellas, no vuelvo a ese dolor, porque lo que me rompía… no era amor. Hubo amigos de barra que nunca fueron amigos, solo eran sombras bebiendo conmigo el mismo vacío. Yo perdí mañanas, perdí promesas, perdí voz, hasta que la vergüenza me puso contra Dios. Y no fue magia, fue rutina y guerra, fue decir “no” cuando la mente se cierra. Fui aprendiendo a respirar sin anestesia, a sentir la tristeza… y que no me venza. La libertad no grita, la libertad es silencio, es dormir sin huir de tu propio pensamiento. Y si la tentación me muerde otra vez, que me encuentre de pie… con fe. Dejé el whisky… para no perder mi alma, dejé la noche… por una paz que no falla. Un día a la vez, con Dios en el pecho, si la sed me llama… yo sigo derecho. No cambio paz por botellas, no vuelvo a ese dolor, porque lo que me rompía… no era amor. Dios, cuida mis manos cuando quieran temblar, cuida mi boca cuando quiera regresar. No me prometas un camino sin cruz, prométeme tu fuerza… y tu luz. Si hoy solo puedo con hoy, entonces hoy es mi misión: quédate conmigo… un día a la vez, Señor. Dejé el whisky… para no perder mi alma, y aunque el pasado grite… ya no manda. Un día a la vez, con Dios en el pecho, yo no vuelvo a la noche… yo sigo derecho. No cambio paz por botellas, no vuelvo a ese dolor, hoy mi vida se salva… con Dios.