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“Me Condenó el Pueblo… Dios Me Levantó” es una canción cruda sobre el juicio, los rumores y la fe que sostiene cuando todos te señalan. En un pueblo donde la lengua mata más que la sangre, el protagonista carga nudillos rotos, rabia tragada y lágrimas escondidas, hasta que en la esquina donde cayó le habla a Dios bajito, sin fuerzas para gritar. Esta historia convierte la vergüenza en testimonio: el juicio del mundo no define, la fe sí. Con alma Outlaw Country, la letra habla de puertas cerradas, manos frías y culpas que muerden en la noche, pero también de una paz extraña que llega como hogar. Es Outlaw Country de cicatrices con nombre: no presume, aprende; no escupe veneno, vuelve a levantarse. Si te han condenado sin conocerte, este Outlaw Country te recuerda que Dios ve lo que nadie vio y no suelta. Quédate para el puente (oración íntima) y el coro final: cuando regresan las sombras, ya sabes quién eres. -- Dale like, comenta qué verso te pegó más y suscríbete para más Outlaw Country con mensaje y verdad. #músicacountry #outlawcountry #countrygospel #countryhits #countryforajido #newmusic #countryforajidomúsica #countryrock #músicafolklórica #outlawcountry Lírica: En este pueblo el rumor corre más que la sangre, te matan con la boca y después “Dios te guarde”. Me vieron con los nudillos rotos y la mirada baja, y nadie preguntó qué guerra me desgarraba. Yo me tragué la rabia pa’ no volverme animal, me tragué las lágrimas pa’ no darles señal. Y en la esquina donde caí, donde aprendí a desconfiar, yo le hablé a Dios bajito… sin fuerzas pa’ gritar. Porque cuando ya no queda imagen que cuidar, solo queda la verdad… o volver a escapar. Y yo estaba hecho polvo, pero no me rendí, si el mundo me enterraba… Dios me vio allí. Me condenó el pueblo… Dios me levantó, vio mis noches negras… y no me soltó. Que hablen lo que quieran, yo no soy su rumor, soy cicatriz con nombre… y camino con Dios. Me condenó el pueblo… y aquí estoy de pie: su juicio no me define… mi fe. Hubo una puerta cerrada, hubo un “ya no vuelvas”, hubo una mano fría cuando más la esperas. Yo también me equivoqué, no vengo a presumir, pero mentir sobre mí… no los va a redimir. La culpa me mordía cuando apagaba la luz, como un perro sin dueño ladrando en mi ataúd. Y en medio del silencio, donde el orgullo se va, sentí una paz extraña… como alguien que me da hogar. Yo no soy un santo, soy un hombre aprendiendo, a no escupir veneno cuando me están hirviendo. Si me caigo mil veces, mil veces vuelvo a estar, porque Dios no me mira… pa’ condenar. Me condenó el pueblo… Dios me levantó, vio mis noches negras… y no me soltó. Que hablen lo que quieran, yo no soy su rumor, soy cicatriz con nombre… y camino con Dios. Me condenó el pueblo… y aquí estoy de pie: su juicio no me define… mi fe. Dios, cuida mi lengua cuando quiera morder, cuida mi pecho cuando quiera volver. No me hagas perfecto… hazme verdad, que yo no me convierta en lo que me quiso matar. Me condenó el pueblo… Dios me levantó, y si vuelven las sombras… yo ya sé quién soy. Que hablen lo que quieran, yo no soy su rumor, soy cicatriz con nombre… y camino con Dios. Me condenó el pueblo… y aquí estoy de pie: su juicio no me define… mi fe.