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Muchas veces queremos que todo suceda más rápido, sin darnos cuenta de que todo llega a su debido tiempo. El budismo nos enseña a confiar en el proceso, a soltar la ansiedad y a vivir con serenidad. Cuando aprendemos a aceptar el presente, encontramos la paz que buscamos. En este vídeo, descubrirás 10 enseñanzas budistas que te ayudarán a vivir con más calma y equilibrio. Aprenderás a confiar en el tiempo, a cultivar la gratitud y a encontrar la felicidad en el ahora. Si aplicas estos enseñanzas, tu vida se llenará de paz interior y felicidad. Antes de empezar, dale me gusta al vídeo y suscríbete al canal para que no te pierdas nuestros nuevos vídeos. Enseñanza 1. El proceso natural de la vida. La vida es como un río que fluye sin cesar, siempre en movimiento, siempre cambiando. Desde el momento en que nacemos, estamos inmersos en un proceso natural que nos lleva a crecer, aprender y transformarnos. El Buda enseñó que todo en este mundo está sujeto al cambio, y entender esto nos ayuda a vivir con más paz y menos resistencia. Imagina una hoja que cae de un árbol en otoño: no se aferra, simplemente sigue el curso de la naturaleza. Así es la vida, un ciclo constante de nacimiento, crecimiento, decadencia y renovación. ¿Te has preguntado por qué a veces nos cuesta tanto aceptar los cambios? Muchas veces, queremos que las cosas permanezcan igual, especialmente cuando nos sentimos cómodos o felices. Pero la verdad es que nada es permanente, ni siquiera nosotros mismos. Nuestras células se renuevan constantemente, nuestras emociones van y vienen, y nuestras circunstancias cambian sin que podamos controlarlo todo. Aceptar esto no es resignación, sino sabiduría. Es como aprender a surfear: en lugar de luchar contra las olas, nos adaptamos a su movimiento. El Buda comparaba la vida con una rueda que gira sin parar, lo que llamó "la rueda del samsara". En esta rueda, experimentamos alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, una y otra vez. Pero lo interesante es que no estamos atrapados en ella para siempre. A través de la comprensión y la práctica, podemos encontrar un camino hacia la liberación. Esto no significa escapar de la vida, sino vivirla plenamente, con conciencia y sin miedo a lo que pueda venir. Una de las enseñanzas más profundas sobre el proceso natural de la vida es la impermanencia. Todo lo que nace, muere; todo lo que comienza, termina. Esto puede sonar triste, pero en realidad es una fuente de gran libertad. Si entendemos que las dificultades no durarán para siempre, podemos enfrentarlas con más serenidad. Y si sabemos que los momentos felices son pasajeros, los disfrutamos con más intensidad y gratitud. La impermanencia nos recuerda que cada instante es precioso. En la naturaleza, vemos este proceso constantemente. Las flores brotan, se abren, muestran su belleza y luego se marchitan. Pero su ciclo no termina ahí: sus semillas caen al suelo y dan vida a nuevas plantas. Así es como funciona el universo: un eterno ciclo de creación y transformación. Nosotros somos parte de este ciclo, y entenderlo nos ayuda a vivir en armonía con el mundo que nos rodea. A veces, nos resistimos a los cambios porque tenemos miedo de lo desconocido. Pero el Buda nos enseñó que el miedo surge de la ignorancia, de no entender cómo funcionan las cosas. Cuando cultivamos la atención plena y la comprensión, el miedo se disuelve. Por ejemplo, si sabemos que una tormenta pasará, no nos angustiamos tanto mientras dura. De la misma manera, si entendemos que los altibajos de la vida son naturales, podemos navegarlos con más calma. El proceso natural de la vida también nos enseña sobre el desapego. Esto no significa que no debamos amar o disfrutar de las cosas, sino que no debemos aferrarnos a ellas. Imagina que sostienes un puñado de arena: si aprietas demasiado, se escapa entre tus dedos; si abres la mano con suavidad, la arena permanece. Así es como debemos relacionarnos con la vida: con amor, pero sin apego. Otra curiosidad interesante es que, en el budismo, se habla de la interdependencia. Nada existe por sí solo; todo está conectado. Un árbol necesita de la tierra, el agua y el sol para crecer, y a su vez, proporciona oxígeno y refugio a otros seres. Nosotros también estamos interconectados con todo lo que nos rodea. Entender esto nos ayuda a sentirnos parte de algo más grande y a actuar con compasión y responsabilidad. El proceso natural de la vida también incluye la muerte, un tema que muchas veces evitamos. Pero la muerte no es el final, sino una parte más del ciclo. En lugar de temerla, podemos verla como una transición, como el paso de una estación a otra. Cuando aceptamos la muerte como algo natural, vivimos con más plenitud y apreciamos cada momento que tenemos. 💡 ¡SUSCRÍBETE! 💡 ¡ME GUSTA! 💡 ¡COMPARTE! #budismo #buda #filosofíabudista