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Engañé a mi esposo con un compañero de trabajo, pero el en venganza se casó con la dueña de la empresa donde trabajamos. Ahora siento que nos van a despedir. El día que me di cuenta de que mi ex esposo era, literalmente, mi jefe supremo, fue cuando sentí el estómago hundirse como si alguien me hubiese arrancado el plexo solar con una mano fría. Había flores en recepción, gente aplaudiendo y una foto enorme de una boda colgada en la intranet corporativa, como si la empresa celebrara una conquista. Yo me quedé inmóvil, con la garganta seca, entendiendo que el castigo venía con firma, sello y presupuesto, y que yo iba a contarles cómo se desató todo esto. Andrés, mi esposo durante cuatro años, no era un hombre cualquiera, era un mapa astral con piernas. Nos conocimos en un retiro de meditación donde el aire olía a palo santo y la gente hablaba como si las emociones fueran un idioma superior, y a mí eso me fascinó porque por fin alguien entendía que el mundo se rige por vibraciones, no por agendas. Él estaba ahí por “estrés laboral”, aunque yo supe desde el primer minuto que su problema real era la desconexión de su propósito, porque su aura tenía ese tono opaco de los hombres que funcionan perfecto por fuera y se están apagando por dentro. Cuando conectamos, fue como si el universo me dijera con una palmada invisible que por fin había llegado mi compañero de ciclo. A la segunda sesión de respiración consciente ya estábamos hablando de vidas pasadas y de cómo ciertos vínculos se repiten hasta que uno aprende la lección, y eso no es romanticismo barato, eso es claridad espiritual. Andrés parecía tan seguro de eso como yo, y por eso lo nuestro se sintió inevitable desde el principio. En las primeras citas, él era el tipo de hombre que te escucha con una atención casi ceremonial, como si cada palabra fuera una vela encendida. Me llevaba a cafeterías tranquilas donde nadie gritaba, y me preguntaba cosas que nadie me preguntaba, como qué música me calmaba o qué olor me hacía sentir protegida. Yo vi en eso un signo de alineación real, porque cuando un hombre está sincronizado contigo, no necesita demostrarlo con cosas materiales, lo demuestra con presencia. 0:00 Historia principal 10:47 Comentarios de la historia principal 11:49 Actualización 1 21:40 Comentarios de la actualización 1 22:56 Actualización 2 31:17 Comentarios de la actualización 2 32:39 Actualización 3 39:29 Comentarios de la actualización 3