У нас вы можете посмотреть бесплатно Voces del Bullerengue, Anónimas y Resilientes, Festival Centro, II parte, Bogotá, 2026 или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Voces del Bullerengue está conformado por cantadoras mayores del Caribe colombiano, de cinco pueblos cercanos al Canal del Dique: Evitar, María la Baja, San José de Playón, Villa Gloria y San Cristóbal del Trozo. Con ellas, resguardan un legado matriarcal que ha sido históricamente silenciado, pero que persiste como fuente de conocimiento, sanación y resistencia. Manuel García-Orozco, productor del álbum y fundador del sello Chaco World Music, quien ha trabajado activamente para visibilizar la música tradicional del Caribe colombiano. El colectivo Voces del Bullerengue, celebra su nominación al Latin Grammy 2025 en la categoría Mejor Álbum Folclórico por su más reciente trabajo discográfico, Anónimas & Resilientes. El álbum está compuesto por 14 canciones grabadas con tecnología Ambisonics (sonido 360°), que permite una experiencia inmersiva al escuchar las tradicionales ruedas bullerengueras. En sus voces resuenan las memorias y saberes de mujeres como Juana Rosado, La Chamaria de los Manglares, Clara Ospino y Fernanda Peña, esta última fallecida a los 106 años en 2021. A la entrega de los premios Latín Grammy en las Vegas, viajan en representación del colectivo: Rosa Caraballo Antivar, Yiceth Pérez Villamil y Janer Amaris artistas que conforman este gran proyecto. Durante esos años, las conoció, las presentó, las reunió y las grabó durante las ruedas de bullerengue. Y en 2019, gracias a todo el material que tenía, lanzó el álbum Anónimas y Resilientes, voces del bullerengue, que obtuvo nominación en los Grammy y Latin Grammy. El sueño de Petrona se materializó con su presencia y sin su voz. Durante ese proceso, en 2017, la maestra sufrió una isquemia cerebral, que le dejó como secuela una afonía. “Ella estuvo en la rueda que hicimos para el primer disco, pero no pudo participar”, comentó Chaco. Seis años después del primer álbum, el colectivo, junto con Chaco, lanzó su segundo disco #AnónimasyResilientes, con el que recuerdan a las que ya no están, como Fernanda Peña, que murió en 2021 a sus 106 años, convirtiéndose en la mayor del grupo, y con el que integran a nuevas voces que, en sus territorios, mantienen vivo el bullerengue, como Yadira Gómez de Simanca, apodada la 'Chamaría de los Manglares', una mujer que ha ido de aquí para allá entre Pontezuela, Tierra Baja y La Boquilla, un pueblo pesquero al margen de Cartagena. el bullerengue logró movilizarse a otros territorios diferentes a los Montes de María a través del río Magdalena, llegando a otras poblaciones afro del Urabá, incluso de Panamá. Su penetración fue más local que nacional, pues en el país se empezó a hablar del género hace unos 40 años gracias a la figura de Petrona Martínez. El bullerengue, entonces, fue una música invisibilizada y por eso su historia no sea muy clara y exacta. Los expertos coinciden en que es un género que tuvo poca incidencia de los españoles, y por eso es uno de los pocos folclores que no incorpora la guitarra. Aunque el bullerengue es un género mayoritariamente femenino, cuenta con presencia masculina en los tambores. Y la realidad es que son pocas las mujeres tamboreras, y una de ellas es la ‘Chamaría’. El proyecto de Anónimas y Resilientes incluye a los hombres en los tambores y los coros. Incluso el primer álbum contó con canciones de Antonio Verdeza y Jaiber Pérez Cassiani, este último una rara excepción. “Jaiber es joven y me pareció muy talentoso, venía de hacer coros y terminó grabando un par de canciones en el primer álbum. Y Antonio Verdeza me llamó la atención porque me dijo que aprendió el bullerengue por el lado de sus dos abuelas. A Juana María Rosado le entró, como ella misma dice, “la loquera” de cantar y ser bullerenguera cuando ya había marcado más de 64 calendarios, luego de quitarse el luto de dos años de la muerte de su madre, Martha Herrera, también cantadora, prima de La Niña Emilia y voz durante varios años de Los Soneros de Gamero. Algo similar le sucedió a Clara Ospino, quien vive a unas cuantas casas de la niña Juana María en Evitar, Bolívar, a quien su marido le prohibió que cantara a la edad de 20 años cuando se casaron. Después de su muerte, cuando ya sobrepasaba el medio siglo de vida, Clara dice que “soltó la perra a cantar” y mandó todo al carajo