У нас вы можете посмотреть бесплатно Si Dios permitió la prueba, también aseguró la victoria | DANIEL HABIF или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Si hoy estás pasando por una prueba que no entiendes, quiero que respires profundo y no te vayas de este mensaje. Porque hay verdades que solo llegan cuando el corazón está cansado pero todavía cree. Y esta es una de ellas: Dios nunca permite una prueba sin haber asegurado antes la victoria. Nunca. No existe una batalla autorizada por Dios que no tenga un final escrito a tu favor, aunque ahora no lo veas, aunque ahora duela, aunque ahora parezca injusto. A veces pensamos que la prueba es señal de abandono, cuando en realidad es evidencia de confianza. Dios no prueba a cualquiera. No procesa a cualquiera. No forma a cualquiera. Solo prueba aquello que sabe que puede resistir, crecer y vencer. La prueba no llega para destruirte. Llega para revelarte. Y aquí quiero que seas honesto contigo: ¿cuántas veces pensaste que esa prueba era el final, cuando en realidad era el comienzo de algo mayor? Si esto también te ha pasado, escríbelo en los comentarios. No estás solo. La prueba sacude porque toca lo más profundo: la fe, la paciencia, la identidad. Te enfrenta a tus límites, te muestra lo frágil que eres cuando dependes solo de tus fuerzas. Y justo ahí, cuando ya no puedes más, Dios empieza a mostrarte que la victoria nunca dependió de ti, sino de Él. Porque si Dios permitió la prueba, es porque ya vio tu versión vencedora. Ya vio el resultado. Ya vio el aprendizaje. Ya vio el testimonio. Tú estás caminando el proceso, pero Dios ya escribió el desenlace. Hay pruebas que llegan para romperte el orgullo. Otras para sanar heridas antiguas. Otras para alinearte con tu propósito. Pero ninguna llega para aniquilarte. Déjame contarte una historia corta. Había un hombre que oró durante años por estabilidad. Cuando por fin la consiguió, pensó que todo estaba resuelto. Pero poco tiempo después, perdió lo que tanto había pedido. La prueba fue tan dura que llegó a pensar que Dios lo había olvidado. Tiempo después, esa pérdida lo llevó a tomar decisiones que jamás habría tomado desde la comodidad. Esas decisiones lo condujeron a un lugar mejor, más grande, más alineado con su llamado. Si la prueba no hubiera llegado, se habría quedado pequeño. La prueba no fue el castigo, fue el empujón hacia la victoria. Escucha esto con atención: Dios no te mete en pruebas para verte caer, te mete en pruebas para verte crecer. La prueba no significa que Dios se alejó. Muchas veces significa que está más cerca que nunca. Tan cerca, que confía en que ya estás listo para el siguiente nivel. Tan cerca, que sabe que puedes soportar lo que otros no. Tan cerca, que decidió llevarte por un camino que no todos están preparados para caminar.