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Esta semana se ha celebrado Sant Jordi, y qué bueno poder aprovecharlo para reflexionar un poco más sobre ese Amor genuino que somos, a través de esta mirada de la psicología clínica y la consciencia. Ir más allá de la identificación con los pensamientos, las emociones y el cuerpo que las siente y se resiente... Ahí está el mundo que nos rodea: el presente, donde reside el auténtico Amor. Pero no lo podemos experimentar en primera persona si seguimos mirándolo desde el “caparrot”, desde una mente cargada de pensamientos y emociones que no suman y sí desgastan. El camino para ser el Amor que ya somos pasa, desde esta mirada, por hacer el trabajo necesario con nuestra mochila, esa que tiñe nuestra percepción del mundo. Son los pensamientos y las emociones generadas desde nuestras heridas los que nos desconectan de nosotros mismos/as y el otro. Ahí está la clave: estar en el presente o estar en la mente. ¿Miramos el dedo o miramos más allá del dedo? Recuerda el ejemplo que uso: si te fijas intensamente en tu dedo extendido delante de ti, todo lo demás pasa a un segundo plano, se difumina. Ese dedo simboliza la mente, con sus pensamientos y emociones. Lo real, lo vivo, queda desenfocado si me fijo en la mente. Sant Jordi, San Valentín... podrían ser también celebraciones del compromiso de mirarse hacia dentro, de revisar lo que cada uno/a necesita sanar. Un compromiso entre personas que se relacionan desde el amor, con más o menos intensidad, pero con voluntad de crecer juntas. Es caminando con el otro, que hace de espejo, como podemos ver cosas que sería difícil ver estando solos/as. Cuando muestro mi vulnerabilidad, mi niño herido en momentos emocionales, aceptando que llego hasta donde llego... es cuando más puedo conectar con el otro. Porque cada uno/a lo vive a su manera, pero hacia dentro, igual. Hay capas mentales y emocionales que hacen de filtro y no nos dejan vivir realmente el amor. Que estos caminos nos enseñen a amarnos más y a abrir el corazón, dejando de lado toda actitud que no sume en nuestras vidas. Que estos días en que celebramos el Amor sean un ejemplo para el resto del año. ¡Abrazos!