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La captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses en Venezuela no solo ha marcado un antes y un después para Caracas, sino también para La Habana. Según reportes internacionales, el ataque que terminó con la detención de Maduro —que incluyó la muerte de 32 militares cubanos— ha generado una profunda ansiedad en la población y las élites políticas de Cuba, que miran con preocupación que lo que pasó en Venezuela pueda repetirse en su propio país. Los isleños no solo vieron caer a su aliado político más cercano, sino que además comenzaron a interpretar el giro estratégico de Washington como un movimiento geopolítico directo contra el régimen cubano. Durante las manifestaciones públicas en La Habana, la retórica oficial ha sido de rechazo frontal a la intervención estadounidense —calificada de “terrorismo de Estado”— y de reafirmación de soberanía, pero la sombra del ataque y la posible extensión de la ofensiva ha elevado el nivel de temor y urgencia en Cuba. En ese contexto, el estado cubano ha evaluado e incluso activado medidas para declarar un “estado de guerra” ante lo que percibe como amenazas externas, reforzando su estructura militar y movilización de recursos para enfrentar una posible agresión. Esta postura no solo responde a un incremento de tensión con Washington, sino a la interpretación de que el debilitamiento de Venezuela implica un riesgo directo para la supervivencia del modelo cubano. En la entrevista exclusiva con Wilson Barco, el analista militar Luis Quiñones plantea que la caída de Maduro podría actuar como catalizador para acciones más amplias contra aliados del chavismo, incluyendo capítulos de tensión con Cuba, y que en medio de este escenario estratégico, actores de inteligencia como la CIA estarían reevaluando su enfoque sobre la presencia de agentes cubanos en Venezuela y sus redes de influencia. Este movimiento —explica Quiñones— podría implicar no solo un cambio en el equilibrio de poder en Caracas, sino también presiones para que el régimen cubano pierda capacidad de proyección regional. El panorama geopolítico se complica aún más cuando se suman señales externas: desde advertencias sobre posibles nuevas operaciones militares si ciertos gobiernos no cooperan, hasta declaraciones que sugieren que Cuba podría enfrentar consecuencias similares a las de Venezuela tras la captura de su líder más emblemático.