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Plan de lectura disponible abajo ⬇️ 2 Reyes 6:15-17 Al día siguiente, cuando el sirviente del hombre de Dios se levantó temprano y salió, había tropas, caballos y carros de guerra por todos lados. —¡Oh, señor! ¿Qué vamos a hacer ahora? —gritó el joven a Eliseo. 16 —¡No tengas miedo! —le dijo Eliseo—. ¡Hay más de nuestro lado que del lado de ellos! 17 Entonces Eliseo oró: «Oh Señor, ¡abre los ojos de este joven para que vea!». Así que el Señor abrió los ojos del joven, y cuando levantó la vista vio que la montaña alrededor de Eliseo estaba llena de caballos y carros de fuego. Como humanos que somos, solo podemos ver lo que está delante de nosotros. Sin embargo, en Hebreos 1:14 dice que “los ángeles solo son sirvientes, espíritus enviados para cuidar a quienes heredarán la salvación.” ¿Pero cuántos de nosotros somos conscientes de esta verdad? En el pasaje tenemos dos perspectivas: la de Eliseo y la de su sirviente. Podríamos decir una visión de fe o del cielo y otra realista, o muy terrenal. El sirviente estaba aterrado ante la realidad que veía (muy comprensible), mientras el profeta estaba tranquilo. No dice la Biblia que Eliseo estaba viendo a los ángeles, pero quizás no necesitaba “ver para creer”. Creo firmemente que si nos pasaran la película de nuestra vida y pudiéramos ver lo que pasaba detrás de bambalinas, nos asombraríamos de cuántas veces los ángeles fueron enviados por Dios para cuidarnos. Creemos más en lo que vemos que en las promesas de Dios. No somos distintos al joven que servía al profeta. Muchas veces, cuando estamos en una situación muy difícil, el miedo es tan fuerte que no podemos mirar con ojos de fe. Por ello, ¡que Dios abra nuestros ojos para ver el milagro que Él ya está haciendo! ¿Qué es lo primero que haces cuando estás en una situación muy difícil? ¿Qué harás la próxima vez que estés en dificultades ahora que sabes que hay ángeles que te cuidan?