У нас вы можете посмотреть бесплатно Iba caminando en la calle y crucé miradas con un chico guapísimo. Creo que nos gustamos или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Iba caminando en la calle y crucé miradas con un chico guapísimo. Creo que nos gustamos. Pero enseguida vi como también se quedó mirándole “la espalda” a otra chica que pasaba. Así que me lancé a el y le halé el cabello. Ni siquiera habíamos empezado nuestra relación y ya me quería ser infiel. Lo vi caer de rodillas en plena calle, con los ojos abiertos como si yo fuera un monstruo, y a mí solo me ardía el pecho de rabia. Tenía su pelo atrapado en mi puño, su teléfono forcejeando entre nuestras manos, y alrededor ya se escuchaban voces diciendo “¡suéltalo!”. Y aun así, lo único que pensé fue: qué rápido se le da a un hombre fingir inocencia cuando lo agarran con la mirada en otra. Te lo voy a contar desde el principio para que entiendas por qué yo hice lo que correspondía. Yo me llamo Carla y siempre he sido de las que sienten las cosas con certeza, no con dudas. Hay gente que necesita meses para saber si alguien le gusta, yo lo sé con una mirada, con un segundo de energía limpia. No es capricho, es instinto, es ese tipo de conexión que te cae encima como si el universo te empujara por la espalda. Y cuando yo siento eso, no es “me gusta”, es “es mío”, porque lo que se reconoce no se negocia. Por eso camino por la vida con los ojos abiertos: no para buscar a cualquiera, sino para identificar lo inevitable cuando aparece. Ese día yo iba caminando normal, pensando en mis cosas, sin ganas de hablar con nadie, y fue ahí cuando lo vi. Nico estaba apoyado en una pared como si hubiera nacido para que lo miren, con esa postura que no es esfuerzo, es costumbre. Tenía esa cara de “sé que soy guapo” pero sin la vergüenza de disimularlo, y eso a mí me provoca una mezcla rara: orgullo y desafío. Orgullo porque yo sé reconocer calidad cuando la tengo enfrente. Desafío porque los hombres así creen que pueden repartirse en cuotas, como si el mundo les debiera atención gratis. Y yo no soy un buffet. Cuando nuestras miradas se cruzaron, no fue algo tibio ni casual, fue directo, como un cable que hace contacto. Él sostuvo la mirada un poquito más de lo normal, y eso no pasa por accidente, eso es intención. Yo sentí esa chispa que no se siente con cualquiera, esa que te coloca una idea completa en la cabeza sin pedirte permiso. En mi mente, en un segundo, ya había una línea de tiempo: nosotros con rutinas, nosotros con fechas, nosotros con ese tipo de complicidad que solo tienen las parejas que se pertenecen. 0:00 Historia principal 8:23 Comentarios de la historia principal 9:25 Actualización 1 16:24 Comentarios de la actualización 1 17:17 Actualización 2 24:29 Comentarios de la actualización 2 25:24 Actualización 3 32:27 Comentarios de la actualización 3 33:30 Actualización 4 39:23 Comentarios de la actualización 4