У нас вы можете посмотреть бесплатно Empecé a notar actitudes raras en mi novio así que lo confronté y le dije que sabía que me или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Empecé a notar actitudes raras en mi novio así que lo confronté y le dije que sabía que me estaba siendo infiel porque yo hago las mismas cosas cuando lo engaño. La mano del guardia me apretaba el codo como si yo fuera una criminal peligrosa, y el sonido de mis tacones rebotaba por todo el lobby. Mi tarjeta de acceso ya no abría nada y mi correo corporativo se murió frente a mis ojos en el celular. Luis estaba a unos metros, serio, impecable, mirando como si estuviera viendo un reporte, no a su novia desplomarse en público. Todos mis compañeros de piso estaban ahí, con esa cara morbosa de “yo sabía” que tanto odio. Y en ese momento entendí que, si yo caía, no iba a caer sola… y por eso tengo que explicar cómo se torció todo. Yo conocí a Luis en una corporación financiera donde el aire olía a café caro, a presión y a sonrisas que no significaban nada. Yo era de esas mujeres que entran con seguridad porque la seguridad intimida, y él era el tipo correcto, de camisa planchada, que siempre parecía estar un paso por delante de lo que los demás entendían. Nos cruzábamos en pasillos y ascensores, y yo sentía esa especie de respeto que se confunde con atracción cuando estás rodeada de gente que solo quiere subir, subir y subir. Él tenía esa calma de “yo no pierdo el control”, y yo siempre he sabido que la calma es un lujo que alguien paga. Me gustaba mirarlo porque parecía un hombre que no se rompe, y yo, aunque no lo diga en voz alta, siempre he creído que quien no se rompe es quien manda. Nuestra primera cita fue un afterwork de esos que empiezan con una cerveza “para relajarse” y terminan con confesiones calculadas. Luis hablaba de ética, de procedimientos, de cómo le molestaba la improvisación, y yo asentía como si yo también fuera una santa del orden. A mí me daba risa que la gente use palabras bonitas como “integridad” cuando lo que quiere decir es “yo sé jugar mejor que tú”. Él me preguntó por mi carrera, por mis metas, y cuando respondí, noté algo importante: me escuchaba como quien evalúa. Eso, lejos de ofenderme, me dio hambre. Yo no quería un novio que me aplaudiera; yo quería uno que me validara como se valida un ascenso. 0:00 Historia principal 11:34 Comentarios de la historia principal 13:58 Actualización 1 23:36 Comentarios de la actualización 1 26:26 Actualización 2 37:20 Comentarios de la actualización 2 39:57 Actualización 3 48:28 Comentarios de la actualización 3