У нас вы можете посмотреть бесплатно Llamé a mi mejor amiga para contarle que me sentía triste, porque me enteré que mi ex или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Llamé a mi mejor amiga para contarle que me sentía triste, porque me enteré que mi ex está en una nueva relación y yo aún lo amo. Pero, ella me dio una puñalada por la espalda, me dijo “Pero terminaron porque tú lo engañaste 8 veces” Yo estaba llorando con el celular pegado a la oreja, con la garganta hecha un nudo y la dignidad en modo avión, cuando Sofi soltó la frase como si fuera un dato del clima. “Pero terminaron porque tú lo engañaste ocho veces.” Y en ese segundo sentí algo peor que el despecho: sentí la injusticia. Porque una cosa es que el amor duela y otra que te lo conviertan en estadística. No voy a decir que lo vi venir, pero sí voy a explicar cómo llegamos a este punto. Leo y yo duramos casi dos años, y la gente siempre decía que éramos “esa pareja que se entiende con la mirada”. Y sí, nos entendíamos, solo que él entendía “control” y yo entendía “libertad con beneficios”. Nos conocimos en una reunión de amigos, él llegó con esa vibra de hombre correcto, ordenado, de los que usan perfume caro y creen que por hablar bajo ya ganaron la discusión. Yo, en cambio, soy una persona intensa en el sentido creativo, no en el sentido criminal, por si acaso. La primera vez que me habló, lo hizo como si ya me conociera, como si yo fuera un proyecto que él podía organizar en una agenda. Me dio ternura, porque me pareció adorable que creyera eso. Al principio fue perfecto porque él era detallista y yo le daba chispa. Leo era de los que te abren la puerta del carro, te preguntan si comiste, te mandan “¿llegaste?” y creen que eso es amor de alto rendimiento. Yo lo apreciaba, claro, pero también notaba esa necesidad de tener todo etiquetado. Para él, una relación era una empresa: misión, visión y reglamento interno. Para mí, era un ecosistema: se adapta o se extingue. Y yo, sinceramente, jamás he sido una persona hecha para vivir bajo un manual que no redacté. Las primeras citas eran bonitas, no lo niego. Íbamos a cafés, caminábamos por parques, él hablaba de planes a futuro con una tranquilidad que casi parecía arrogancia. Me decía que le gustaba mi energía, que yo era “diferente”, que conmigo se sentía vivo. Y yo pensaba: claro, porque yo no soy un Excel, soy un incendio controlado. A veces me miraba como si estuviera evaluando riesgos, como si en el fondo supiera que yo no venía con garantía. 0:00 Historia principal 7:20 Comentarios de la historia principal 8:12 Actualización 1 13:10 Comentarios de la actualización 1 14:03 Actualización 2 19:19 Comentarios de la actualización 2 20:10 Actualización 3 24:51 Comentarios de la actualización 3