У нас вы можете посмотреть бесплатно Alsina habla en su monólogo sobre los presupuestos: 'Ministra impune en su dejación de funciones' или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
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Carlos Alsina reflexiona sobre los "límites colosales" que el Gobierno y el ministerio de Hacienda han traspasado tras incumplir por tercer año consecutivo el plazo para presentar Presupuestos. #españa #ministra #presupuestos #pp #psoe 🔗 Más, en ondacero.es: https://www.ondacero.es/programas/mas... Érase una vez un contribuyente, español, autónomo, cumplidor, concienzado, que al cabo de veinte años presentando puntualmente su declaración trimestral del pago fraccionado del IRPF tuvo un descuido y, llegado el treinta de enero del año siguiente, se le había pasado presentar la del cuatro trimestre del año vencido. Recibió de inmediato una notificación de la Agencia Tributaria, firmada por la técnica jefe de su delegación, en la que le informaba del incumplimiento y el procedimiento de sanción que, en consecuencia, se había iniciado. 'Vaya por dios', se dijo el contribuyente, 'cómo se me pudo pasar la declaración del cuarto trimestre'. Puesto al habla con Hacienda hizo lo que estuvo en su mano para justificarse. 'Un despiste lo tiene cualquiera', 'naturalmente que lo abonaré de inmediato', 'apenas han sido unos días de demora', 'no, por favor, cómo va a haber voluntad de impago, llevo veinte años sin una falta'. Hacienda fue muy amable, porque somos todos, y le informó con la prosa más funcional y gélida que imaginarse pueda, que los hechos no ofrecían duda, que la sanción mínima en casos como este nada grave, un descuido es del cincuenta por ciento de la base sobre la que se liquida y que aplicado un setenta por ciento de rebaja por la asunción de los hechos (y digamos, buena conducta) le salían a pagar cuarenta euros. '¿Por un descuido?', preguntó el cumplidor contribuyente. 'Por incumplir el plazo', fue la respuesta administrativa, 'un plazo legal es lo que tiene, a quien lo incumple se le sanciona'. Fue entonces cuando al contribuyente le vino a la memoria un hecho relevante y exclamó en voz alta: '¿Y su jefa, qué, qué sanción le va a caer a ella por llevar tres años incumpliendo no ya los plazos sino sus obligaciones?' Nadie respondió al otro lado porque Hacienda ya había colgado. Al jurado que juzgará a Begoña Gómez si los recursos no prosperan le aguarda trabajo de lectura. Ciento veintiún correos electrónicos, ni uno menos, aporta la UCO para entender el papel que desempeñó la asistente en Moncloa de la señora Gómez, Cristina Álvarez, en las actividades particulares, o profesionales, de esta. Es decir, la cátedra en la Complutense y la captación de dinero, para sostenerla, entre los patrocinadores. Begoña Gómez, como explicó su marido el presidente, tenía una carrera profesional antes de que él ganara la presidencia y no había razón para que dejara de tenerla. Bien es verdad que el campo en el que se había especializado, la captación de recursos, podía entrar en conflicto con el nuevo trabajo de su marido si los patrocinadores dependían, en alguna medida, de llevarse bien con la presidencia del gobierno. La actividad profesional de Begoña Gómez nada tenía que ver o nada debería haber tenido que ver con su condición de esposa de presidente. Como tal esposa había de asumir el marrón que trae consigo el protocolo: que si acompañar al marido en algunos viajes, que si ocuparse de entretener a esposas y esposos de mandatarios de visita en España, esas cosas. Si esta actividad de la asistente da para considerar probada una malversación de recursos públicos, será el tribunal, o el jurado, que se ocupe si el caso llega a juicio quien tendrá que establecerlo. Pero que le faltó escrúpulo a Gómez para separar exquisita y quirúrgicamente su condición de pareja del presidente de su forma de ganarse la vida en la Complutense sí parece fuera de duda. Y es natural que en la Moncloa el presidente y sus ministros de guardia quiten importancia a todo y repitan que no hay nada. Porque el presidente es el primero que ha empleado repetidamente los recursos de la presidencia para objetivos que no pertenecen al ámbito del gobierno sino al ámbito de su partido: la costumbre de emplear la sala de prensa de la Moncloa lo mismo como escenario de mítines partidistas que como oficina de estrategia partidista; el conocido vicio que no ha tenido solo él de pluriemplear a su jefe de gabinete como director de campañas electorales; el gusto del presidente y algunos ministros por fabricar actos de gobierno en provincias en coincidencia con mítines de partido solo para justificar que se use el Falcón para los desplazamientos. Sabiendo del poco escrúpulo que tiene Sánchez a la hora de separar su actividad presidencial de sus otros intereses, ¿a quién puede extrañar que haya hecho lo mismo Begoña Gómez? Con total inocencia, como dice de ella su marido y como dice su marido de sí mismo.