У нас вы можете посмотреть бесплатно Luz en mi sendero, domingo 30 de noviembre de 2025, II de Adviento. или скачать в максимальном доступном качестве, видео которое было загружено на ютуб. Для загрузки выберите вариант из формы ниже:
Если кнопки скачивания не
загрузились
НАЖМИТЕ ЗДЕСЬ или обновите страницу
Если возникают проблемы со скачиванием видео, пожалуйста напишите в поддержку по адресу внизу
страницы.
Спасибо за использование сервиса ClipSaver.ru
Saludos del P. Alvaro Sáenz Zúñiga y el diácono Mauricio Fernández Rojas. El Adviento nos permite preparar, primero la segunda venida de Cristo y más tarde el recuerdo de su nacimiento. En el Adviento, como primero debemos preparar la segunda venida, debemos pensar en incluso en nuestra muerte, pero también en el juicio final. San Mateo, evangelista que nos acompañará este año, nos habla de la segunda venida de Cristo, que no será espectacular, como pensábamos, sino que vendrá desapercibido, como cuando llegó el diluvio. El Adviento nos plantea un propósito básico: la espera ansiosa, nos invita a estar prevenidos pues no sabemos cuándo aparecerá Cristo y podría suceder que fuera en cualquier momento. Por ello tomemos conciencia de nuestra condición y sometámosnos al proyecto de Dios en Cristo. Tengamos esa actitud cuidadosa: una espera ansiosa y vigilante. Por ello San Pablo, en la carta los Romanos, nos invita a no dormir tanto, sino a estar despiertos, porque la salvación está muy cerca, la noche está muy avanzada y se acerca el día. No estamos para reposar. Al contrario, el creyente debe ser responsable, estar en constante vigilancia y con actitud positiva. Debemos abandonar las obras oscuras, las aventuras sin sentido, la irresponsabilidad y vestirnos con la armadura de la luz, asumiendo las tareas propias del día. De noche, de fiesta, de juerga, nos damos al exceso. En las fiestas que vienen, que a muchos los desbordan sus pasiones, deseos e intereses, que no haya excesos en la comida y la bebida, lujuria ni libertinaje, pleitos ni envidias, dice Pablo. Asumamos la senda de Jesucristo, sobre todo nosotros, que preparamos una elección dentro de muy poco tiempo. Meditemos en las palabras de Isaías de la primera lectura. Dios nos busca, no para castigarnos o condenarnos sino para invitarnos a la fiesta quedará en su casa, la casa del Señor, que está sobre todas las montañas. A esa fiesta se invitó a todos los seres humanos. Todos podremos ir: “Vengan, subamos a la montaña del Señor”, dice el texto, pero deberíamos vivir una experiencia mucho más desbordante de las que jamás imaginamos, debemos renunciar a la guerra, la pugna, la lucha, al ataque frontal, al desprecio de unos por otros. Que no levante la espada nación contra nación, pueblo contra pueblo, ciudadano contra ciudadano. Gocemos en Cristo y la paz de Dios. Caminemos a la luz del Señor.